Cosmo: “Es más valioso intentar un sonido fresco y natural que buscar lo impactante”

Estuvimos charlando con Cosmo sobre su nuevo disco, la experiencia de componer una banda sonora y los horizontes cercanos de la banda.
Foto por Rocío Maquieira.
Foto por Rocío Maquieira.

“Esta compilación de canciones vivas es un retrato del frenesí, con aciertos y con errores”; decía la ficha técnica de “Emiliano”, una selección de grabaciones en vivo de Cosmo entre el 2011 y el 2014.

Hoy, el sexteto que comenzó a tocar la música que Pablo De Caro había hecho para la película de su hermano Sebastián, “20.000 besos”, todavía considera que hay errores en los aciertos, que no pretenden agradar a toda costa y que es necesario tomarse la libertad de no filtrar nada de lo que hacen.

Casi al mismo tiempo en el que sus canciones sonaban en el largometraje, se separó Mataplantas; la banda anterior de De caro y, entonces, Cosmo, que debutó con un álbum homónimo en el 2011, se convirtió en su nuevo proyecto.

Luego vendría Branas (2014) y en el camino la banda fue estabilizándose y consolidándose con integrantes de la misma escena como Maximiliano García; – otro ex Mataplantas –, el baterista Diego Chamorro y el tecladista Pablo Font; quien a su vez es miembro de Les Menttetes. El sexteto se completa con  Ayar Sava y Ricardo Balado.

Esa idea de la naturalidad como la pauta sobre la cual se sientan todas sus actividades y la madurez de la banda están plasmadas en su último material “Fundiendo los colores en el ruido”, una mezcla de frescura y melancolía pop con la potencia de guitarras y teclados y la voz bien al frente.

Pablo De Caro nos cuenta sus expectativas de cara a la presentación de su tercer disco en el salón Caras y Caretas a fines de noviembre; cómo fue la evolución de una banda que comenzó tocando en un monoambiente y a qué adversidades deben enfrentarse para sostener un proyecto que disfrutan compartir entre amigos.

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Pastizales burning: ¿Cómo fue el proceso de elaboración del disco y cómo ves la recepción que está teniendo desde su salida?

Pablo De Caro: No te puedo decir la fecha porque soy muy malo para acordarme las fechas pero tardamos en total un mes para hacerlo, lo cual es muy rápido en general para hacer un disco porque queríamos grabarlo de una manera distinta, estábamos buscando algo que nos gustara no solo en cuanto al sonido sino que nos resulte rápido en términos de hacerlo. Nos pasó en el disco anterior que tardamos un año más o menos desde que empezamos a grabarlo hasta que terminó de hacerse y en ese lapso pasaron un montón de cosas; entonces es difícil lograr que el disco tenga esa frescura o, por lo menos, que uno pueda relacionarse con el material de esa manera.

Y en este caso, decidimos grabarlo en vivo en el Estudio Matarex, que es el estudio de Maxi, el bajista; a partir de ahí lo llamamos a Manza (Mariano Esaín), le preguntamos qué le parecía la idea de grabarlo todo en vivo y nos dijo que se animaba así que nos pusimos a trabajar con él; ensayamos durante unos meses y grabamos en dos días todo el disco. Al mes de esa fecha, lo teníamos en la mano fabricado. A mí me re gusta cómo quedó, estamos contentos.

PB: ¿Qué particularidades tiene en relación a los discos anteriores, principalmente en cuestiones relativas al sonido, teniendo en cuenta el tiempo que emplearon en hacerlo?

PDC: Lo que fue distinto de las otras grabaciones es que al hacerlo tan rápido en un mes tuvimos que empezar a decidir todo lo que era arte de tapa, el nombre del disco y ese tipo de cuestiones y medio que nos fuimos encontrando de sorpresa con una serie de cosas y decidiéndolas por intuición. Creo que al estar grabado en vivo eso le otorga un sonido fresco, que por ahí a algún oído le resulte un poco más crudo o menos prolijo de alguna manera. Pero esa es la idea; que al estar hecho de esa forma, tenga un par de imperfecciones que están ahí expuestas. Para mí esas imperfecciones son parte del asunto.

Yo tiendo a asociarlo al universo del cine, cuando se hace una toma en plano secuencia y mostrás lo que está ahí para que se note un poco más otra cosa, de un modo más natural en lugar de apelar a una súper prolijidad para que sea impactante un sonido final y me parece que, en realidad, por lo menos a la altura en la que nosotros estamos como grupo y teniendo en cuenta que vivimos en Buenos Aires y con las herramientas que tenemos; es más valioso intentar un sonido fresco y natural que buscar lo impactante o pretender que suene tan fuerte o tan bien que a veces es imposible porque uno no tiene los elementos ni el conocimiento, entonces hacemos lo que sabemos que es esto.

PB: ¿Cómo fue la experiencia de trabajar con Mariano Esaín y qué le aportó a la banda?

PDC: Para mí es algo muy feliz porque es como trabajar con un hermano o más aun, con un maestro. Yo con él grabé un montón de discos, dos discos de Mataplantas los produjo directamente él y otro lo terminó mezclando. Después, cuando estábamos trabajando en el primer disco de Cosmo yo lo llamé para preguntarle algunas cosas o que nos dé una mano en otras; ya en el segundo se involucró un poco más y en este terminó encarando toda la producción.

En realidad, nosotros siempre trabajamos con Tomás Molina Lera que es un amigo nuestro también y en este caso, como él está tocando la batería con Utopians, decidimos priorizar a Manza pero extrañamos un poco a Tomás por una cuestión de que nos gusta laburar con nuestros amigos. Igualmente; es un placer trabajar con Manza porque creo que nos entiende y nos quiere, no es una persona externa y ajena a nosotros sino que es como laburar con un ser que te va a tratar de ayudar para que tu material sea lo más bello posible.

PB: ¿Fue difícil musicalizar una película? ¿Cuál fue el impacto que les generó ver cómo las canciones cobraban sentido con las imágenes?

PDC: Eso fue llamativo en un punto. Las canciones estaban hechas desde antes de que se hiciera la película y era la primera vez que eso pasaba porque con mi hermano hicimos música para películas suyas y siempre me costaba mucho más porque los films ya estaban todos editados y yo tenía que incluirle la música en base a las imágenes y tratar de generar cosas y era mucho más difícil. En este caso; como los temas ya estaban armados, ellos se dedicaron a pegarlas sobre la película, entonces después yo vi cuando estaba casi terminada y les sugerí un par de cositas pero nada más.

Al verla en el cine fue me pasó algo raro, me parecía que estaba como fuera de la película porque conocía mucho las canciones y además era mi voz, entonces eso me sacaba un poco de la peli. Pero por otro lado; me parecía bastante original porque no conozco ninguna película en la que la banda de sonido sea así porque lo hace medio personal a todo. Aparte la gente que la vio, se llevó una buena impresión, le gustó y eso hizo que se acercaran al grupo. La verdad que siempre que veo la peli – que la veo seguido – me parece que esta zarpada y estar ahí es hermoso, quedó una obra en general de parte de Seba (De caro) que es increíble.

PB: ¿Qué lugar ocupa Cosmo en sus vidas teniendo en cuenta que desde un principio fue una banda paralela a otros proyectos que cada integrante tenía?

PDC: Hoy por hoy es muy importante, nosotros le dedicamos bastante. Por lo menos, si la semana tiene siete días, hay un día de Cosmo, el resto de las cosas son cuestiones de la vida: uno está por ser padre, otro tuvo un hijo, y cosas así. Tratamos de que sea natural el grupo, de alguna manera. Cuesta y tenemos que tirarle un poco de fuerza para seguir adelante porque sino se nos va cayendo pero no por el grupo en sí, sino por las condiciones en general que notamos o que se presentan que son bastante contrarias, adversas.

En muchos casos sí, la gente viene y te dice: “che qué buena que está la banda” o te tiran cada tanto buena onda pero por otro lado, hay cosas que son difíciles, entonces hay que poner un poco de huevo al grupo… bah, un poco no, mucho. Y a veces eso se hace un poco cuesta arriba, pero lo tomamos como algo que nos gusta hacer, como un espacio para juntarnos con nuestros amigos a tocar y si la gente después va y lo disfruta, mejor. Entonces, estamos tratando de que eso sea así naturalmente y ganarle a la rueda para que gire sola y poder hacerlo todo el tiempo.

PB: ¿Cómo describirías la evolución de la banda desde aquel momento en el que se juntaron a tocar en un monoambiente hasta convertirse en un proyecto consolidado?

PDC: Yo pienso que en principio teníamos una ingenuidad sobre lo que queríamos hacer que después tuvo una respuesta copada, entonces ahí tuvimos un click y nos lo tomamos más en serio, pero eso también implicó enfrentar ciertas cuestiones y se nos hizo un poco cuesta arriba. Estamos en ese vaivén todo el tiempo de soltar las riendas un poco y volver al “monoambiente” o agarrar y decir: “bueno, pongámosle toda la pila porque está bueno” y yo creo que la evolución tratamos de acomodarla a nuestra realidad todo el tiempo, ver cómo hacer para estar cómodos haciendo lo que estamos haciendo.

Ahora, por ejemplo, hicimos el disco y estamos re contentos porque salió y está buenísimo, pero de repente te viene una crítica buena y una crítica mala y ahí ya te das cuenta que hay agentes externos en esto que estamos haciendo nosotros que, por un lado, está buenísimo, porque uno hace las cosas para que las escuchen los demás y ver la recepción también, pero por otro lado, tenés ganas de que la gente lo tome solamente así, como lo que es en lugar de estar tan críticos.

Sin embargo, sabemos que es imposible que no sea así, entonces, es un poco aceptar el mundo en el que vivimos y darle para adelante. Uno tiene expectativas sobre lo que hace y de repente la gente responde de maneras diversas, por eso hay que tratar de estar tranquilos. Nosotros siempre tratamos de calmarnos, por ahí estamos en un momento en el que nos cebamos mucho y después, decimos “pará, calmémonos, estamos haciendo lo que nos gusta”.

Escucha el nuevo disco de Cosmo:

PB: Hace un tiempo en una entrevista dijiste que los géneros musicales son solo símbolos, ¿creés que hoy esa afirmación está un poco más naturalizada y no tratan de encasillar a Cosmo en un estilo particular?

PDC: La verdad que sí. A nosotros nos gusta hacer un montón de música, nos gusta la música. Toda. Es re loco, cuando salió el primer disco de Cosmo hubo gente que nos decía que parecíamos música rioplatense con tono despectivo. Y yo pensé “pero están re locos, si vivimos acá en Buenos Aires a pasitos nomás del Río de La Plata”. Después, hacés un disco como el de ahora y la gente te dice “eh, re cambiaron”. Y no sé si es tan así, simplemente componemos de acuerdo a los que nos va naciendo y dejándonos influir por lo que tenemos a nuestro alrededor; en principio por nuestra familia y amigos, la gente que tenemos cerca, las cosas que nos gustan, que pueden cambiar todo el tiempo.

En un punto me parecen admirables esos grupos que pertenecen a un género y que pueden seguir tocando un mismo estilo y forma toda su vida porque creo que están re comprometidos con eso y les parece copado. Yo no tengo ningún problema con eso y me parece admirable porque ojalá a mí me pasara y pueda decir “bueno, a mi me gusta hacer solamente pizza, entonces hago la mejor pizza una vez y otra vez”. Pero mis inquietudes son tan diversas que puede pasar cualquier cosa, porque un día me levanto y estoy escuchando tango, otro día me levanto y estoy escuchando Metallica; No, pará, Metallica no me gusta, pero no sé, Motorhead, o Los Ramones o Eduardo Mateo. Cualquier cosa puedo estar escuchando, entonces eso me va influyendo y variando. Me gusta todo, me gusta hasta la cumbia.

PB: ¿Cómo se preparan para la fecha de noviembre?

PDC: Tocamos el 25 de noviembre en el Caras y Caretas donde vamos a estar presentando nuestro disco y la verdad que estamos bastante entusiasmados porque es una sala más grande que la que estamos acostumbrados a tocar en general y dicen que tienen un muy buen sonido.

Además hay que tener en cuenta que es nuestra primera presentación, salvo la que hicimos de Branas en Matienzo, esta es nuestra primera presentación en el sentido de que vamos a un lugar que no conocemos, más grande y eso nos motiva. Ojala que se copen y vengan todos.

COSMO va a presentar su 3er disco “Fundiendo los colores en el ruido” el 25 de noviembre en el Salón Caras y Caretas.

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