Thurston Moore en el Teatro Vorterix

El ex frontman de Sonic Youth piso nuevamente Buenos Aires. Con el fin de presentar su último LP: The Best Day y de paso llevarnos de viaje a otra galaxia.

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Los domingos suelen ser extremadamente propicios para pasarlos haciendo el gusanito en la cama, llenando las sábanas de migas de varios alimentos con alto contenido en carbohidratos y básicamente abusando del mes gratuito de tu cuenta en Netflix. Aunque este domingo 7 de diciembre, la deidad del universo musical tuvo otro plan: Thurston Moore en Buenos Aires.

Eran alrededor de las 21:00 hs y entre los presentes se podían ver, como era de esperar, unas cuantas remeras de Sonic Youth dando vueltas (banda de la cual Moore fue fundador, frontman y guitarrista). Marcadas las 21:30 hs del reloj, comienzan a sonar con el telón aún cerrado, las primeras notas de “Forevermore”, uno de los temas del último y más reciente LP de Moore: The Best Day.

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Se abre el telón y para la sorpresa de muchos Steve Shelley (Sonic Youth) no estaba sentado en su puesto de batero, aunque sí se podían ver a James Sedwards (Nought) en la guitarra y la increíblemente talentosa Debbie Googe (My Bloody Valentine- Primal Scream) en el bajo. Thurston aparece vestido como un banquero, sobrio y compuesto. Aunque algo despeinado para trabajar detrás de un mostrador. Pasan casi 2 minutos y medios y está claro que el último trabajo discográfico de Moore es una vuelta a los inicios de SY, lejos del sonido más hogareño y folk de sus creaciones anteriores como solista. En los 11 minutos y algo que dura “Forevermore”, Thurston tiene hipnotizado en una melodía que se repite y envuelve con su oscura simpleza a todo el público presente… sin haber levantado la mirada una sola vez. Arranca seguido de la hipnosis, “Speak to the Wild” y claramente caímos en una dimensión donde el tiempo es completamente irrelevante y todo parece durar infinitamente un instante. Cuando la melodía parece terminar es tan sólo una pausa para que Moore vuelva a retomar el micrófono, los tracks de The Best Day no tienen principio ni fin, son una aleación continua de armonías cuidadosamente sincronizadas, inolvidables riff, ínfimas pero idílicas letras, continuos acordes que no hacen más que acumular tensión… el último trabajo de Moore es un laberinto oscuro del cual uno no puede ni quiere salir.

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Termina “Speak to the Wild” y Thurston se toma unos minutos para presentar a la banda, pide perdón de parte de Shelley quien pareciera no sentirse muy bien. Los aplausos claramente se los roba la señora del bajo y Moore parece salirse de su actitud shoegaze para agradecer al público su presencia. Quien por momentos parece estar completamente hipnotizado, aunque hay aplausos maquinales, casi como una respuesta involuntaria para llenar el vacío entre cada tema. Moore desea feliz navidad a los embelesados espectadores y les pregunta qué regalo quieren, mientras se ríe y autoproclama como el Santa Claus del punk rock (claramente sabe que el regalo ya se los está dando).

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“Germs Burn” empieza a sonar y el colorado definitivamente es el Papá Noel del punk rock, en la mitad del tema Sedwards y Moore parecen gritarse con las guitarras y hacia el final del track Moore nos termina de detonar el cerebro con un solo que anestesia la sinapsis de todas las neuronas presentes. Thurston sigue cambiando de guitarra en cada tema y son incontables las veces que lo hace. Arranca “Detonation” con el sonido más podrido y trashero de todos, las vocales de Moore están intactas y está claro que el batero va a tener que dar pelea para este tema. Y así lo hace, “Detonation” acelera los latidos de todos los presentes y es casi imposible seguirle el ritmo, aunque termina de forma sorpresivamente “rápida” a comparación de los demás temas. El viaje está por terminar y “Grace Lake” es la canción donde Googe y Sedwards se suman en el silencio de Moore, uniéndose para dar a luz a 7 minutos de puro caos instrumental. Los espectadores se miran entre sí, se agarran las cabezas, ya no saben qué mas hacer… el ex Sonic Youth definitivamente hizo su magia y se nota. Moore toca los últimos dos temas y se va con un “see you next time”, los que aún entienden algo de la vida responden con un aplauso…otros se quedan mirando cómo se retira del escenario. Moore se va y sus secuaces lo siguen.

El domingo hubo misa en Vórterix y decir que fue épica, sería minimizar la cuestión.

Todas las fotos por Matías Casal

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